Medir para conocer, corregir y mejorar (I)

Hay una máxima en marketing que dice “lo que no se puede medir no existe”. Tal vez sea excesiva, incluso un poco petulante, pero la realidad es que medir nos permite conocer, corregir y mejorar. Personalmente, nunca me ha dado miedo equivocarme, es más, creo que es una parte imprescindible del aprendizaje, pero reconozco que me da vértigo no tener la respuesta o la solución al error.

Turistas sostenibles

Ocurrió en un viaje a la India, en una apartada aldea junto a un río. Un lugar precioso rodeado de antiguos templos que aspiraba a atraer turistas alejados de las rutas típicas de aquella zona del país. Había una especie de resort recién construido junto a unos antiquísimos cenotafios que se conservaban muy bien, así que consultamos nuestra guía de bolsillo para ver si era un lugar recomendable. Efectivamente, la guía destacaba el hotel… negativamente. La reseña decía que aunque el alojamiento era bueno, su situación tan cerca de unos monumentos históricos , rompía el entorno y eso iba contra el espíritu y los valores de la guía en cuestión.

Cinco consejos para gestionar nuestro ‘personal branding’ en internet

Internet es un mercado que no para de crecer, incluso las personas comenzamos a iniciarnos en el mundo 2.0 cada vez a edades más tempranas y es un nuevo panorama donde todos y cada uno de nosotros dedicamos más tiempo profesional y personal a estar conectados.

Rafael Carrasco

Quiero en esta ocasión hacer mención a un cocinero peculiar desde el punto de vista que muchos llamamos “enfoque culinario”. Rafael Carrasco es un cocinero que siente lo que se conoce como respeto por los productos. Para ello se preocupa de obtener siempre las mejores materias primas que ofrece en su stand del gastro- mercado de Los Cristianos.

Hoteles de antaño y de futuro en Canarias, el placer de los cinco sentidos

Cuando los hoteles en Canarias vivieron su época de gran esplendor, mis abuelos aún no habían nacido. La palabra glamour o glamur sólo existía en francés, pero el concepto de lo glamouroso definía a la perfección el ambiente de sofisticación y distinción que se respiraba en los establecimientos más majestuosos de la época, construidos con todo lujo de detalles y en respuesta a las exigencias de la distinguida sociedad europea del momento.